En la cultura anglosajona, el término blue va más allá de describir un color; también se utiliza para expresar estados de tristeza, melancolía e incluso episodios depresivos.
Desde una perspectiva neuroendocrinológica, este periodo puede provocar una sobrecarga emocional prolongada, que suele extenderse entre 40 y 50 días. Durante este tiempo se presentan alteraciones del sueño, un aumento en el consumo calórico y una exposición excesiva a la luz azul emitida por dispositivos electrónicos. Esta última reduce la producción de melatonina, hormona fundamental para regular el descanso. Al concluir de manera abrupta esta etapa, el organismo experimenta una especie de “resaca emocional”, caracterizada por fatiga, desánimo, tristeza y dificultad para retomar las rutinas habituales, explicó el Dr. Humberto Bautista, vocero oficial de PiSA Farmacéutica.

¿Qué es y cómo surge el Blue Monday?
El concepto de Blue Monday fue propuesto en 2005 por el psicólogo Cliff Arnal, quien sugirió que diversos factores —como el clima invernal, las deudas acumuladas, la presión social, el incumplimiento de los propósitos de año nuevo y el distanciamiento temporal de las festividades— pueden influir negativamente en el estado de ánimo. Si bien la fórmula que planteó carece de sustento científico, los factores psicosociales que describe sí han sido ampliamente documentados en la literatura sobre salud mental.
Este fenómeno cobra relevancia al analizar el impacto global de los trastornos del estado de ánimo. La Organización Mundial de la Salud estima que más de 332 millones de personas viven con depresión, lo que equivale a cerca del 4% de la población mundial.
La prevalencia es mayor en mujeres (6.9%) que en hombres (4.6%), y más del 10% de las mujeres embarazadas o en etapa de posparto presentan algún trastorno depresivo.
En México, cifras oficiales señalan que 3.6 millones de personas adultas padecen depresión, de las cuales el 1% corresponde a casos severos, de acuerdo con los Servicios de Atención Psiquiátrica de la Secretaría de Salud.
Por su parte, el Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente indica que una de cada cuatro personas entre 18 y 65 años ha experimentado algún problema de salud mental, aunque solo el 3% busca atención médica.

Tras la pandemia de COVID-19, la situación se intensificó. La Secretaría de Salud reportó que 29.9% de la población ha presentado al menos un episodio depresivo, y 12.4% ha desarrollado un trastorno depresivo recurrente. Aun así, en los países de ingresos altos solo una de cada tres personas con depresión recibe atención, debido a factores como la escasa inversión, la falta de personal especializado y la persistente estigmatización social.

En este contexto, el Blue Monday no debe interpretarse como una fecha aislada ni como un fenómeno trivial, sino como una oportunidad para visibilizar la importancia de la salud mental, comprender los efectos de los cambios emocionales bruscos y promover la atención oportuna, la prevención y el autocuidado psicológico, concluyó el Dr. Humberto Bautista.





