Antes de comenzar una intensa jornada de trabajo entre reuniones, recorridos y actividades legislativas, Max Ramírez encuentra un espacio para dedicarse a una de las actividades que más disfruta: correr. Para él, el running no solo representa un deporte, sino un estilo de vida que le permite mantener un equilibrio entre la salud física, el bienestar emocional y las exigencias de su responsabilidad pública.
Con el paso de los años comprendió que cuidar de su salud era una decisión fundamental para desempeñarse plenamente en todos los ámbitos de su vida. Mantenerse activo le ha permitido fortalecer su condición física, incrementar su energía y afrontar con mayor claridad los retos que implica su labor como servidor público.
Sin embargo, los beneficios del ejercicio van mucho más allá de lo físico. Cada entrenamiento representa una oportunidad para despejar la mente, reducir el estrés y reconectar consigo mismo. En medio del ritmo acelerado que exige la política, esos momentos dedicados al deporte se han convertido en una herramienta indispensable para conservar el equilibrio y mantener el enfoque.

Aunque el running ocupa un lugar especial dentro de su rutina, también disfruta practicar pádel y fútbol, disciplinas que le permiten compartir tiempo con amigos y familiares, fortalecer el trabajo en equipo y fomentar hábitos saludables. Para Max, mantenerse en movimiento significa encontrar un balance entre la vida profesional, la salud y el tiempo de calidad con las personas que más aprecia.
Consciente de que una agenda exigente requiere organización y disciplina, considera que invertir tiempo en el cuidado personal debe asumirse con la misma importancia que cualquier otro compromiso. Está convencido de que una buena condición física también se refleja en un mejor desempeño profesional y en una mayor capacidad para servir a la ciudadanía.
Su visión del deporte trasciende el plano individual. Max Ramírez cree que las ciudades deben ofrecer espacios públicos seguros, parques y áreas deportivas que incentiven a las personas a adoptar un estilo de vida activo. Promover la actividad física, afirma, no solo contribuye a prevenir enfermedades, sino que también fortalece la convivencia y mejora la calidad de vida de las familias.
Ese compromiso también forma parte de su labor legislativa. Desde el Congreso del Estado ha impulsado iniciativas orientadas a fortalecer la cultura física y el deporte, con el objetivo de ampliar las oportunidades de participación para personas de todas las edades, especialmente para los adultos mayores. Entre sus propuestas destaca el impulso a programas y esquemas que favorezcan una mayor inclusión en las actividades deportivas.
Para el diputado, el mensaje es claro: nunca es tarde para comenzar a cuidar la salud. Mantenerse activo permite conservar la autonomía, fortalecer el bienestar físico y emocional y disfrutar de una mejor calidad de vida durante todas las etapas.
Los valores que ha encontrado en el deporte —la disciplina para alcanzar objetivos, la perseverancia para superar obstáculos y la constancia para no abandonar las metas— son principios que procura aplicar diariamente tanto en las pistas de entrenamiento como en su trabajo legislativo.

A quienes aún dudan en iniciar una rutina de ejercicio, les recomienda comenzar poco a poco. Más que buscar cambios inmediatos, considera que lo importante es crear hábitos sostenibles que puedan mantenerse con el tiempo. Cada pequeño paso representa una inversión en la salud y en el bienestar futuro.
Al imaginar el futuro de Aguascalientes, visualiza una sociedad donde la actividad física forme parte de la vida cotidiana: parques llenos de personas caminando o corriendo, familias adoptando hábitos saludables y espacios públicos diseñados para fomentar la convivencia y el deporte.
Para Max Ramírez, el verdadero objetivo va más allá de cruzar una meta deportiva. Su propósito es inspirar a más personas a descubrir que cuidar de su salud puede transformar su vida y contribuir a construir una comunidad más fuerte, activa y saludable.
Entrevista exclusiva TOPLIFE.





